Comenzaba el año 2020 cuando Los Chapman’s revelaban su álbum debut, dos años después celebramos -literalmente-  el gran salto que supone enfrentarse a un ecosistema musical con una maleta cargada de sueños para la nueva camada del rock nacional.

Este primer trabajo del cuarteto es un collage musical, una cuidada selección de referentes, una prosa llamativa e innegable talento. Si bien ya desde el primer tema: “Vuelta atrás” el ambiente nos hace revivir la vibra ochentera, hay un “no sé qué” en el sonido de Los Chapman´s esperando el momento indicado para mostrarnos su singularidad.

El álbum fue una preparación a fuego lento de años, los cuales -desde el 2014- se basaron en apariciones en tocatas, entrevistas en medios regionales del fin del mundo, participaciones en Escuelas de Rock y Festival Somos del Sur; siendo estas dos últimas instancias en 2019 las que daban signos de lo que la banda junto a Klaus Scholtbach -reconocido productor musical y técnico- estaban por lanzar.

Así fue como estas ocho canciones llegaron a oídos del mundo el 26 de enero de 2020 a través de la distribuidora CD Baby y sin querer en unos meses serían un bálsamo para los momentos más complicados de la pandemia.

“Sobrevivir”-la segunda canción- ya nos sumerge de lleno en esta promesa musical y al igual que su sucesora: “Por qué?”, definitivamente evocan a Los Prisioneros e incluso denotan un repaso de influencias de Los Tres si hablamos de íconos de estas tierras. Y tal como pasa en buena parte de la música popular actual, The Beatles debe tener algo de crédito en la elección de efectos en las guitarras, las capas que ayudan a construir esas atmósferas, recursos como las palmas, reverb y la habilidad para manejar las armonías vocales por parte de la banda.

El centro del álbum lleva como título “Querido amigo”, un tema acústico y sobrecogedor que revela su faceta más íntima. Se siente como si Mateo (voz y batería) se estuviera desahogando con nosotros una tarde de lluvia con guitarra en mano, y es que en este caso predomina la simpleza musical porque la letra así lo amerita, demostrando algo que solemos pasar por alto en la música: un uso inteligente del silencio.

 

 

La siguiente mitad de “El Gran Salto” expone las peculiaridades de Los Chapman´s y es encabezada por el sencillo “Espe-rar”, una pieza que retrata muy bien sentimientos que nos trasladan de nuevo a la adolescencia recordándonos la importancia de vivir el ahora. Pero en este momento es que tenemos que resistir las ganas de cantar para prestar atención a las líneas de bajo de Daniel Mardones  que sin duda son parte sumamente relevante de la creatividad compositiva y sujeción sonora del grupo.

Eso sí, “Espe-rar” incluye un videoclip dirigido por Camilo Salvo quién es el artífice de las fotografías de la banda y Nicolás Andrade. Entre un grupo de amigos, buenas ideas, paisajes sureños y un guión coherente con la canción, nace esta obra audiovisual que reafirma el imaginario construido por la banda en sus ya casi ocho años de recorrido en la escena musical.

 

 

Le sigue “Es lo que hay”, el apreciado momento para considerar el espacio que ocupa el riff en el sonido de Los Chapman’s sumado a coros contagiosos y la ausencia de miedo a los temas un poco más largos. Parte de la identidad del grupo es la fidelidad por hacer la música que quieren hacer donde converjan los géneros musicales que calaron en lo más hondo de cada uno durante sus vidas y en conjunto realizan toda una reinterpretación de esos ascendientes. A partir de aquí se valora la innegable habilidad de la dupla de guitarristas Alan Salvo y Pablo Altamirano para reunir los recursos que sientan precisos y dar vida a las canciones sin miedo: al final dar rienda suelta al arte es lo que hay.

Y si pensamos que no podía ser mejor parafraseo a sus autores al decir que aún no hemos visto lo que tienen por mostrar sin antes escuchar la batería de “Careta” que con su entrada prepara el camino a lo largo de este track hacia la guinda de la torta que le da nombre a esta colección de canciones que sólo ha ido in crescendo.

 

 

 

“El Gran Salto” es una invitación a pararse del asiento y disfrutar de su rítmica variable. Hay un gusto a rockabilly, rock alternativo, pop rock y otras fusiones a lo largo de toda la obra de Los Chapman’s que se encuentran muy bien reunidas en este último tema donde se manifiesta su sonido fresco, juvenil, comprobando que pertenecen a una nueva oleada del rock chileno tan grande como la que ayudaron a edificar bandas como Los Bunkers y Fother Muckers, las que también se hacen presentes en el sonido del grupo.

En este último track pienso que se aprecia mucho más la destreza de Mateo Pizzulic al interpretar su instrumento, tocar la batería y cantar a la vez no es algo fácil. Pude ver en vivo a la banda alguna vez y lo recomiendo totalmente puesto que también es interesante ver frente a nosotros cómo el equipo completado por Alan, Daniel y Pablo constituye una de las grandes promesas locales, de esas que quisiéramos que más y más personas conocieran. Por eso te invitamos a escuchar este álbum debut y ser parte de ellas.

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