Diciembre de 1914. Primera Guerra Mundial. Alemanes y británicos peleaban en las trincheras. Entre los sonidos de las balas, las granadas, los fusiles y los soldados caídos se produjo uno de los eventos más impresionantes -y bonitos- de toda la guerra: la “Tregua de Navidad”.

A raíz del último single de Sabaton, “Christmas Truce”, donde en poco más de cinco minutos logran conectar con la historia y crear una canción -y videoclip- que llega al corazón, ¿no creen prudente hacer un poco de historia y hacer un repaso de este hecho, una Review Histórica?

La “Tregua de Navidad” fue un alto al fuego no oficial que se dio en varios lugares de Europa entre el 24 y 25 de diciembre de 1914, donde soldados británicos y alemanes decidieron no disparar y pasar el día de navidad compartiendo juntos, enterrando a los caídos e, incluso, jugando fútbol.

Aunque en este punto hay diversas versiones, casi todas confluyen en que, terminando ese 24 de diciembre de 1914, soldados alemanes comenzaron a colocar decoraciones en las trincheras, para pronto comenzar a cantar villancicos, específicamente “Noche Silenciosa” (“Stille Nacht”).

Los soldados ingleses se unieron a los cánticos -en su lengua natal, obviamente- y el sonido de las balas, las granadas y las bombas fue reemplazado por personas de lado y lado cantando y disfrutando un poco dentro del terrible conflicto en el que estaban metidos.

Se escuchan villancicos desde las trincheras y cantamos “Oh, Noche Santa” / Nuestras armas descansan entre los copos de nieve / Una Navidad en las trincheras, una Navidad en el frente lejos de casa”, reza el coro del tema de Sabaton.

Fue una hermosa noche de luna, escarcha en el suelo, blanco en casi todas partes. Ya cerca de las 7 u 8 de la tarde hubo una gran conmoción en las trincheras alemanas y ahí estaban esas luces – no sé lo que eran. Y entonces cantaron “Silent Night”–“Stille Nacht”. Nunca lo olvidaré, fue uno de los mejores momentos de mi vida. Qué hermosa tonada”, es el testimonio del británico Albert Moren, del Segundo Regimiento de la Reina.

Josef Sewald, soldado del 17° Regimiento Bávaro retrató cómo se dio el encuentro fuera de las trincheras: “Grité a nuestros enemigos que no teníamos deseos de disparar y nosotros hicimos una tregua de navidad. Dije que vendría de mi lado y podríamos hablar unos con otros. Primero hubo un silencio, entonces yo grité una vez más, invitándolos, y los británicos gritaron “¡Nada de disparos!”. Entonces un hombre salió de la trinchera y yo hice lo mismo en mi lado, y nos reunimos y nos dimos la mano – un poco cautelosos”.

También el mismo Adolf Hitler, que en ese momento era cabo del 16° Regimiento de la Sexta División de Reserva Bávara expresó que “ese tipo de cosas no debieran ocurrir en tiempos de guerra. ¿No les queda sentido de honor alemán?”.

Durante ese 25 de diciembre, si bien hubo un alto al fuego y no volaron balas, la guerra continuó en la cancha. Esto porque soldados alemanes y británicos se batieron a duelo en un partido de fútbol. “Los ingleses sacaron un balón de fútbol de sus trincheras y de inmediato nos pusimos a jugar un partido. Qué maravilloso fue aquello, a la vez que extraño”, retrató el teniente alemán Kurt Zehmsich.

También hay versiones disímiles respecto a esto. El expresidente de la Asociación del Frente Occidental, Chris Baker, autor del libro “La Tregua: el día que la guerra se detuvo” consignó lo siguiente: “Hay dos referencias del encuentro del lado británico, pero nada de los alemanes. Si alguien un día encontrara una carta de un soldado alemán que estaba en esa área, entonces tendríamos algo creíble”, versión que contrasta con la de Zehmisch.

Gary Lineker, excelso delantero inglés dijo una vez que “el fútbol es un deporte en el que juegan once contra once durante noventa minutos y al final siempre gana Alemania”. Y durante esta tregua no fue la excepción. Según “Tregua de Navidad” del escritor británico Robert Graves los alemanes vencieron por 3 a 2.

Mientras tanto, el capitán Pomeroy vuelve a salir con su linterna y organiza un partido de fútbol de Navidad: saque inicial a las diez y media… La tierra de nadie nos había parecido tener diez kilómetros de ancho cuando los que hacíamos la patrulla nocturna nos arrastramos por allí, pero ahora vimos que no tenía más anchura que dos campos de fútbol. Nosotros proporcionamos el balón y colocamos camillas para hacer de porterías, y el reverendo Jolly, nuestro capellán, hizo de árbitro. Nos ganaron por tres a dos, pero es que el capellán mostró demasiada caridad cristiana: el extremo izquierdo alemán marcó el gol definitivo cuando estaba totalmente fuera de juego y así lo admitió en cuanto sonó el silbato”, consignó.

En conmemoración a este hecho, la UEFA el 17 de diciembre de 2014 inauguró un monumento en Ypres, Bélgica. Michel Platini -presidente de la UEFA en ese tiempo- manifestó que “la ceremonia de conmemoración debe rendir homenaje a los soldados que, hace un siglo, expresaron su humanidad en un partido de fútbol escribiendo un capítulo en la construcción de la unidad europea y que son un ejemplo a seguir por las jóvenes generaciones de hoy”.

Pero todo este alto al fuego, toda esta celebración de la Navidad sólo sería un breve respiro, un pequeño momento de relajo, porque el 26 de diciembre se retomó el conflicto. “Los trajimos para matar alemanes, no para hacer amigos”. Así le reprochó un oficial a Bertie Felstead, soldado británico que murió en julio de 2001 a los 106 años.

Alfred Andreson, soldado del 5° Batallón de la Guardia Negra, el último escocés sobreviviente y, también, el hombre más veterano en haber participado en este hecho (falleció a los 109 años), expresó en una entrevista a The Guardian en 2004: “Recuerdo el silencio, el misterioso sonido del silencio (…) Todo lo que había oído durante dos meses en las trincheras era el silbido, el crujido y el gemido de las balas en vuelo, el fuego de ametralladoras y voces alemanas distantes. Pero hubo silencio de muerte esa mañana (…) Gritamos ‘Feliz Navidad’, aunque nadie se sintió feliz. El silencio terminó en la tarde y la matanza comenzó de nuevo. Fue una paz breve en una guerra terrible”.

Sabaton también toca este punto, en los últimos versos de “Christmas Truce” que dicen: “Una Navidad en la primera línea /caminamos entre nuestros amigos / no pensamos en el mañana / la batalla comenzará / Cuando celebramos Navidad / pensamos en nuestros amigos / por los que nunca volvieron a casa / cuando la batalla ha comenzado”.

El bajista de Sabaton, Pär Sundström, expresó respecto a “Christmas Truce” que “no sólo fue el tema más solicitado por nuestros fans, sino que fue, para nosotros, la historia más emotiva de la guerra. Esta canción nos llevó años crearla, ya que queríamos que la música reflejara la honestidad del estado de ánimo, y fue un gran desafío, pero sentimos que logramos escribir una canción que captura el espíritu de ese día, hace más de un siglo”.

De la misma manera como lo hicieron los suecos, Paul McCartney también rindió homenaje a este hecho con su canción “Pipes of Peace” y The Farm hizo lo suyo con “All Together Now”. También se ha referenciado en el cine con películas como “Joyeux Noël” de 2005, “Oh What a Lovely War” de 1969 y en series como Doctor Who en su especial de Navidad de 2017. Sin dudas un hecho histórico que trascendió todas las fronteras y épocas para, de alguna manera, mostrarnos el real espíritu de estas épocas.

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