Este es el segundo álbum del grupo finlandés nacido en 2015 que se enmarca en el metal progresivo y que tiene claras influencias de Tool. Pero a pesar de eso, la banda presenta un sonido fresco y atractivo que toma matices propios pero que aún deben madurar.

Wheel es un cuarteto de Finlandia nacido en 2015 que obtuvo notoriedad en 2019 gracias a su primer trabajo, “Moving Backwards”. El pasado 26 de marzo de este año lanzaron su segundo álbum, “Resident Human”. Dicho material destaca por su aura oscura y sus letras con abundante crítica social. Estamos ante un registro pesado, plagado de una técnica pulcra, y sumamente atractivo que se enmarca en el metal progresivo.

El grupo hoy está compuesto por James Lascelles en la voz y en la guitarra; Jussi Turunen en la guitarra principal; Mikko Määttä en el bajo; y Santeri Saksala en la batería.

Una de las cosas que me llama mucho la atención son las marcadas influencias de Tool que se pueden oír sobre todo en la voz de James Lascelles. Hay riffs y líneas vocales en las que escuchan las influencias del grupo estadounidense. Por otra parte, el bajo y la batería se llevan por momentos el peso de la composición, algo que ya empieza a hacerse patente en la primera pista “Dissipating”. Una canción de casi 11 minutos y 52 segundos que nos atrae inmediatamente a “Resident Human”.

La canción dos es para “Movement”, en la que nuevamente Mikko Määttä y Santeri Saksala son la base de la estructura sonora que permite que el tema se sostenga y suene. A pesar de que los grandes protagonistas son el bajo y la batería, la guitarra de Jussi Turunen tiene actuaciones memorables cuando esta aparece limpia y sin acompañamientos.

Durante gran parte del disco estamos frente a un metal que golpea, agresivo y potente. En “Hyperion”, la cuarta pista, estamos ante una canción que fluye, va y vuelve, que se sostiene en los poderosos y variados riffs de Turunen que en sus 12 minutos nos da muestra de toda su habilidad y técnica como guitarrista.

Wheel tiene ese talento para hacer atractivas sus pistas cortas de no más de cuatro minutos y medio como las de diez o más. Cada tema contiene dentro un mundo y unas características propias, pero que se conectan entre sí en los sonidos y los detalles que los finlandeses transmiten.

El disco cierra con “Old Earth”, tema en el que nos vamos a una simpleza de dos pianos que conversan y continúan en la línea oscura y dramática que escuchamos en “Resident Human”.

En casi todo el álbum, la influencia de Tool está muy presente, sin embargo, Wheel tiene la capacidad de sacudirse su veneración al grupo estadounidense y mostrar un sonido propio que claramente busca su consolidación, pero que por lo que se escucha en este disco está en un camino correcto y que de no mediar desvíos o mala decisiones podría ser más maduro y concreto en el siguiente trabajo de la banda.

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