Ya se encuentra disponible en varias librerías del país el libro que recopila varios discos importantes del rock y la música chilena en general.

Recorrer las páginas que componen los “200 Discos de Rock Chileno” equivale a  atravesar una larga y apasionante ruta a través de 50 años de rock que van desde las bases rocknrolleras de Los Ramblers hasta los sonidos contemporáneos más experimentales de Cómo Asesinar a Felipes, un trabajo minucioso realizado por Gabriel Chacón, Felipe Godoy, Cristofer Rodríguez y César Tudela bajo el alero de la editorial Ocho Libros

El ejercicio de recorrer nuestra historia escuchando discos no es algo totalmente novedoso, considerando que ya se han publicado otros libros bajo la misma premisa, como los “1001 Discos que hay que escuchar antes de morir”. Sin embargo, lo imprescindible aquí es que se trata de la primera publicación que se enfoca por completo a las producciones chilenas, por lo que es una valiosa invitación para recorrer nuestros sonidos y un imperdible para cualquier fanático de la música por estas tierras.

El pie inicial lo da ni más ni menos que el destacado locutor Sergio “Pirincho” Cárcamo, leyenda viviente de la radio, quien nos ofrece una revisión autobiográfica respecto a su relación con la música a la vez que comenta etapas históricas del rock nacional, como la llegada del rock & roll al puerto de Valparaíso, el quiebre que significó el golpe de Estado del 73’ o la llegada del internet y el acceso ilimitado a música de todos los rincones.

Una vez finalizado un prólogo de lujo, los autores del libro, quienes firman la introducción como “Club del Mueble”, nos explican cómo surge y se desarrolla la idea de este viaje por el rock chileno, además de definir bien el género para ahondar en el criterio que utilizaron para la selección de discos.

La lista va desde el año 1962 hasta el 2012, 50 años en los que se abarca desde el folk rock de Blops, Sol y Lluvia y Víctor Jara, hasta cruces con el rap como Los Tetas o Cómo Asesinar a Felipes, sonidos más cercanos al pop como Nicole o Upa!, más apegados a lo electrónico como Aparato Raro o Pánico, o a lo experimental y el jazz como Fulano, Mediabanda, Akinetón Retard o Congreso.

Además, se abarcan todos los estilos tradicionales del género como la psicodelia y el beat, el rock progresivo, la fusión latinoamericana, punk rock, hard rock, heavy metal, nü metal y muchos más. Sin embargo, se omite gran parte del metal más duro por considerarlo un género aparte, tal como bien explican en la introducción, excluyendo bandas como Pentagram, Criminal y similares. A pesar de esto, igualmente se incluye a Tumulto, Dorso, TronN y Crisálida.

Si bien, el libro en sí mismo es una reivindicación a una buena parte de nuestra música, también es necesario valorar que se incluyan nombres que han quedado en el olvido con el pasar de los años, como Los Fénix, precursores de los Vikings 5 y toda la cumbia de guitarras, o Los Minimás, primera banda de funk chilena. Junto a esto, también es importante la mención a bandas que han resistido desde el exilio, como Tamarugal, Corazón Rebelde o Santiago, por nombrar solo algunas de las incluídas.

Mencionar más detalles sería, de cierta forma, quitar la posibilidad de descubrir las sorpresas que incluye la lista de álbumes recopilados, por lo que se recomienda mucho optar por adquirir esta joyita de la bibliografía musical de Chile que, seguramente, pasará al podio histórico que ocupan otros clásicos como “Se oyen los pasos” de Gonzalo Planet o “Prueba de Sonido” de David Ponce. Totalmente imperdible si eres fanático del rock o de la música en general.

By Jorge Bolton Lagos

Bioquímico, músico y fanático de la música.

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