Desde la publicación de los sencillos promocionales, el nuevo álbum del músico inglés dio que hablar por lo que es claramente un alejamiento de los sonidos más rockeros y su acercamiento al uso de sintetizadores, efectos de sonido y la ausencia de guitarras o todo lo que parezca rock progresivo.

Y ya está aquí. El sexto álbum de Steven Wilson salió al mercado y en plataformas de streaming el 29 de enero. Desde sus primeros sencillos el nuevo trabajo del fundador de Porcupine Tree dio que hablar y generar polémica en foros de internet y redes sociales ¿Por qué? Por “alejarse” de las “bases” del Rock Progresivo y no ceñirse a los cánones del género del que fue llamado el “rey”. Está claro que los “talibanes del rock progresivo”, como los llamará el compositor inglés en una entrevista al diario El País de España, no quedaron contentos, despreciando el reciente trabajo del miembro de No-Man, Blackfield y Storm Corrosion. Pero ¿es tan malo el nuevo disco de Steven Wilson?

En ese sentido un chiste recurrente en foros de rock progresivo o en espacios de internet donde se discute sobre este género, es el llamar a Steven Wilson un músico que hace pop. Esto por el giro que ha dado su música en el último tiempo, dando a entender que ésta no es “genuinamente progresiva”. Esto claramente habla de una inmadurez música, incluso mental… No se puede negar que desde el disco “To The Bone”, el compositor de 51 años dio un giro de 180 grados dejando de lado los sonidos más clásicos y populares del rock progresivo, a elaboraciones más basadas en los sintetizadores, las voces femeninas y menos giros de ritmos, pero no sé puede hablar de pop o de un músico mediocre cómo se ha dado entender.

Y es que “The Future Bites” no es solo “un trabajo de pop”, sino que se puede considerar un álbum conceptual, muy trabajado desde su propuesta e incluso su marketing. Esto por qué no solo toma lo dejado por su trabajo antecesor, sino que lo eleva a enésima potencia y le da un giro de tuerca, asimilándolo con el discurso y los temas que exploran las letras en este nuevo álbum. Es así como los sonidos electrónicos, los sintetizadores y la cargada postproducción, se junta con la exploración de la era digital, que exacerba el consumismo (Personal Shopper); que a su vez, gracias a las redes sociales, busca la aprobación inmediata y la constante búsqueda de “me gusta”, “retweets” y “seguir” (Follower); asimismo, el narcisismo producido por las redes sociales también aparece en este disco (Unself y Self), por citar algunos ejemplos.

A nivel musical, Wilson, se apoyó en Michael Spearman para las percusiones y la batería; Nick Beggs, estuvo en el bajo y el Chapman Stick; Adam Holzman y Richard Barbieri en los teclados; Bobbie Gordon, Crystal Williams, Wendy Harriott, Fyfe Dangerfield y Rotem Wilson en las voces de apoyo.

The Future Bites, abre con el preludio de un minuto, “Unself“. Una inmersión que se oye claustrofóbica, lejana, dolorosa e introspectiva. Estamos ante un soliloquio que proviene de una voz robótica que se ve rodeada de una atmósfera que ya nos da una pequeña muestra de lo que se vendrá a continuación en las siguientes pistas. Mientras que se introduce la voz de Wilson con una pequeña modificación que habla sobre el amor a uno mismo, pero como este es el único sentimiento válido ¿narcisismo?

Inmediatamente pasamos al hermano mayor de la pista anterior, “Self”. Una canción más dinámica que se emparenta por sus ritmos y estilo con “Song Of I” del anterior álbum del músico inglés. Entre la guitarra rítmica, las voces femeninas y los arreglos, tenemos un tema compacto y correcto, que introduce correctamente lo que nos entregará esta placa.

En el tercer tema nos encontramos con una de las primeras joyas del álbum, que ya habíamos escuchado semanas atrás cuando se empezaron a liberar los primeros sencillos. Hablamos de “King Ghost”. Oscura, con total ausencia de guitarras o alguna cuota o muestra del rock más clásico. Lleno de efectos, sintetizadores, la voz de Wilson con un falsete conseguido de manera digital. Que juega con los ambientes oscuros y siniestros que se seguirán viendo en la placa del inglés e invitan a adentrarse en “The Future Bites“. Por momentos se evocan los temas más experimentales y de temática ambiental de la época de Porcupine Tree como “Rainy Taxi” o “Baby Dream In Cellophane“. Pero en esa época no hay disco o trabajo que captara de verdad la esencia o una muestra de los giros que tomaría la carrera de Wilson a nivel musical. Debemos, cómo ya dije antes, remontarnos al álbum anterior en específico al tema “Song Of I

Luego viene un tema que se sale de la línea del álbum: “12 Things I Forgot”, la que suena al Steven Wilson de discos anteriores a “To The Bone” o incluso para un nuevo trabajo con Aviv Geffen en Blackfield con guitarras acústicas, un piano casi sin intervención de efectos, muy orgánica e íntima.

Eminent Sleaze” es una fusión entre estas influencias de sintetizadores, postproducción, efectos y un ritmo sumamente funky que muestra que el ex integrante de Porcupine Tree se puede mover por distintos géneros, sin perder su esencia de músico innovador y experimentador.

A este punto de la placa puedo decir con propiedad que estamos ante un buen álbum, no el más espectacular de la discografía solista de Wilson, pero si un trabajo que es hijo de su época, que no hubiera sido creado en 1980 o 1970. “The Future Bites” está lleno de guiños: a los coros de Pink Floyd, los sonidos del Radiohead más ambiental y surrealista, pasando por las épocas solistas de Phil Collins y Peter Gabriel. Pero estas no son obvias, no son homenajes. Steven Wilson las agrupa, las trabaja y las aplica de manera correcta. Por otra parte, estos ambientes robóticos, asépticos, antinaturales son una especie de “predicción” de lo que nos espera en el futuro ¿será “The Future Bites” los tópicos musicales que nos esperan en el “post-post-rock”? ¿Qué podemos esperar en 30 años más del rock? ¿habrá siquiera rock?

Man of the People”, es magistral, otro de los puntos altos del disco. Estamos ante unos maravillosos cinco minutos de una pieza ambiental en la que Wilson consigue una composición abrumadoramente satisfactoria. Con arreglos que permiten que la pieza respire, se balancee y consiga entre los efectos y los sintetizadores junto a la “humana” sensibilidad que pone el músico inglés en su voz. Pero también hay unos toques oscuros, siniestros, melancólicos que también son adornados con los cantos postproducidos de Wilson.

Pero si “Man of the People” está en los más alto por el equilibrio, “Personal Shopper” es otra de las canciones a destacar pero por su cargada utilización de efectos y sintetizadores, que dan cuenta de un futuro distópico que visualiza cómo será un mundo totalmente cargado al consumismo, al gasto exorbitante sin límite y cómo las cosas materiales nos darán placer por sobre los sentimientos y las relaciones humanas ¿Hablamos del futuro o del presente?

A nivel musical, el pulso de batería lleva el orden del tema, pero solo para organizar un poco las cosas. Nuevamente encontramos un falsete de Wilson, conseguido de manera artificial, pero esta vez más exagerado, y además está canción tiene la colaboración de Elton John. Estamos ante un tema que es casi bailable y que no necesita una guitarra para hacer sacudir tu cabeza.

Follower” mantiene la sonoridad del álbum, pero en clave acelerada en una composición que no da descanso. Es directa con pocas líneas instrumentales diferenciadas una de otra que además es clara en su mensaje: de la búsqueda del “like” y la aprobación digital por sobre todas las cosas.

Cerramos con una balada, “Count Of Unease“. Es Steven Wilson con su piano y un ambiente creado desde sintetizador, además de algunos arreglos digitales. Es un cierre perfecto para el viaje que representa “The Future Bites“. Es un álbum corto que se escucha sin esfuerzos, pero que esto no nos engañe. Es un trabajo con muchos matices y detalles que dan cuenta del gran compositor que es Wilson.

Para cerrar, el álbum, como siempre sucede con el trabajo del inglés, está magníficamente grabado y producido. Pero la gran diferencia con su discografía anterior es que ha eliminado los signos de virtuosismo musical que estaban tan espectacular y emocionantemente presentes antes, creando música que sirve a su mensaje de la manera más directa y convincente posible.

Con cada álbum que lanza, Wilson parece cobrar más y más impulso. Y eso realmente dice algo para alguien que ha estado haciendo música durante los últimos 30 años a través de Porcupine Tree, No-Man, Blackfield, además de remasterizar una gran cantidad de otros álbumes de otros artistas.

Steven Wilson, parece que encontró un nuevo lenguaje musical de cara al futuro. ¿Acaso es el fin del músico como símbolo del Rock Progresivo? En un sentido estricto de lo que es y representa el Progresivo, este álbum marca un punto de partida en qué Wilson claramente se aleja de esos cánones tan establecidos. Pero en términos de la trayectoria musical de Steven, este trabajo muestra que continúa progresando, avanzando constantemente hacia el futuro.

Cuando el Rock Progresivo, es acuñado como género y sus características toman rasgos definidos, queda establecido que su nombre es por qué a fines de los 60 e inicios de los 70, el Progresivo representaba un “progreso” y una “evolución” en lo que debía ser el Rock. Creo sin miedo a equivocarme que “The Future Bites” representa esa evolución y ese cambio que trae una bocanada de aire fresco no solo al Progresivo sino que también al Rock.

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