Haken vuelve al ruedo con un profético título de su nuevo álbum, llamado Virus, el cual se presenta con riffs frescos y temas que sintonizan con el metal más moderno, pero sin dejar de lado las facetas melódicas y progresivas que se vieron en sus anteriores registros: Aquarius (2010), Visions (2011) y The Mountain (2013).

La banda inglesa nacida en Londres en 2007 presentó su nueva placa, Virus, que en una inquietante y tétrica coincidencia, tomó su nombre antes de que se desatara la pandemia del Covid-19. Antes de su lanzamiento, el grupo inglés ya había liberado tres sencillos de su nuevo trabajo: “Prosthetic”, “Canary Yellow” e “Invasion” en donde se escuchó ciertos aspectos que en este disco se hicieron patentes.

En primer lugar, la continuación de este sonido más metal y duro que ya se había hecho patente en el disco anterior, “Vector” de 2018. Abrimos con “Prosthetic”, la cual tiene un inicio casi épico, siendo una de las composiciones más brutales y metaleras de “Virus”, donde la batería de Raymond Hearne adquiere protagonismo, siendo la fuerza principal del tema.

Si en la apertura del nuevo disco de Haken, la voz de Ross Jennings parece más rasposa y por momentos pasada por efectos de distorsión, en la segunda pista, “Invasion”, la voz está totalmente limpia dando cuenta de toda su fuerza vocal. Y es que Haken en este disco parece haber encontrado el equilibro que tan dificultoso es para las bandas de Metal Progresivo: la agresividad propia de un género como el metal a la virtuosidad técnica y compositiva del rock progresivo, obviamente el camino que recorren muchas bandas entre uno y otro es tortuoso.

Sin lugar a dudas muchos caen en la imitación a otras bandas consolidadas pero Haken desde su álbum “Vector” y en ciertos momentos de su placa “Affinity” esta valla estaba más que superada. En “Invasion” tenemos por otro lado la gran interpretación de Richard Henshall y Charlie Griffiths en las guitarras con riffs y solos pegadizos y atrayentes.

Pero si hablamos de que Haken domina tantos registros desde el progresivo como hasta el metal en “Carousel”, éste se evidencia aún más en una composición que de partida no deja nada afuera, ya que dura 10 minutos y 30 segundos, pero lo que empieza con una voz más melosa de Jennings luego da un giro total a una apertura de metal con toques grandilocuentes.

Esa es una de las cosas que se debe valorar de Haken: cada giro se siente tan natural, cada paso entre un estilo a otro no es forzado, a tal punto que las canciones te atrapan y no te das cuenta de cuánto tiempo ha pasado hasta que te has dado cuenta de que “Carousel” te dio 10 minutos de talento compositivo e instrumental que por momentos recuerda a Tool o al Dream Theater del Metropolis pt. 2. Todo lo que toca Haken no es hecho a la fuerza, cada idea es trabajada y pulida. En los 10 minutos de “Carousel” hay más ideas que en largos discos de otras bandas.

Pero así como tenemos las múltiples capas de “Carousel” en el siguiente tema, “The Strain”, nos encontramos con un tema más contundente con menos capas que la canción anterior. Esto porque sus registros son otros: no es tan metal y es más progresivo. Funciona más como contraste de lo que escuchamos en “Invasion” donde la potencia y la velocidad se hacen presente, además del virtuosismo, pero eso no le quita solidez compositiva. Un tema que captura con sus giros y cambios de ritmo. Hasta este punto hay que destacar el bajo de Conner Green el cual suena espectacular en todos los temas hasta ahora escuchados.

Pasamos a otro de los singles liberados meses atrás: “Canary Yellow”. También es un tema que tiene pocas capas y que no tiene la profundidad de otras composiciones del álbum, pero que sirve de contrapeso y pausa para las canciones más robustas, ya que luego de esta tenemos la que sería la parte central de “Virus”.Me refiero a “Messiah Complex”, tema que está dividido en cinco partes que a pesar de que hay que entenderla con un todo, cada parte funciona individualmente. Cada una no pierde ni gana por sí sola.

Messiah Complex” toca todas las vetas trabajadas en “Virus”, y también las de otros álbumes. Es una canción perfectamente equilibrada, que contiene una increíble complejidad rítmica, presencia melódica y un contrapunto vocal que recuerda a Gentle Giant. Se puede decir mucho de esta composición pero creo que las palabras no bastan para definir lo espectacular que es “Messiah Complex”, pero si tuviera que elegir una sería ÉPICA. Es increíble como Haken aporta grandilocuencia y solidez a sus ideas y creaciones.

Siento que “Virus” no tiene puntos bajos, por ahí “Canary Yellow” es uno de los puntos bajos en comparación con los otros temas, pero no es una mala composición que funciona y se escucha bien. Cada miembro de la banda tuvo su momento y su espacio para lucirse, entre los solos, riffs y falsetes.

Ah y claro, se me olvidaba “Only Stars”. Creo que cuando un tema tan épico o bien hecho suena antes del final de un disco, todo lo que venga después parece fuera de lugar o mal colocado. Esta canción no suena mal, pero el solo hecho de que suene después de “Messiah Complex” simplemente hace que esta se sienta sin valor. Un buen disco no solo tiene buenos temas, también los ubica en los lugares correctos dentro de éste. Sin embargo, al escucharlo parece ser que Haken esperaba que fuera un cierre más pausado a toda la efervescencia y verticalidad de “Messiah Complex”, pero se sigue sintiendo fuera de lugar.

En conclusión Haken más que cambiar de sonido o cambiar de registro, simplemente sigue explorando y desarrollando las distintas vetas y caminos que ha dejado ver a lo largo de su carrera. Esto habla de una banda creativa, sólida y que tiene mucho por dar. Si con un disco parece haber tocado techo, los ingleses van y demuestran que aún tienen cosas que decir.

 

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